“Manuel (3 años). En la escuela infantil a la que va también hay bebes. Un día estaba mirando cómo uno de 10 meses pasaba las páginas de un cuento mientras balbuceaba sin parar, y le dijo a su profesora: “no me gusta nada cuando lee en inglés (Motos 2008)”Alejandro Piscitelli introduce cada uno de los 12 capítulos de “
Nativos Digitales, dieta cognitiva, inteligencia colectiva y arquitecturas de la participación” con estos disparadores: frescas y simpáticas “declaraciones” de nativos digitales que sorprenden por su agudo sentido común.
Describe crudamente las señales analógicas de los inmigrantes digitales: “Si Ud. imprime un mail, edita un documento sobre papel, …llama a alguien para confirmar si recibió un mail, lo están delatando su origen analógico y está hablando un idioma en vías de extinción, el de la era pre-digital”. Sí, puede sonrojarse como yo lo hice. Algunos podemos hacer esfuerzos, grandes o pequeños, logrados o infructuosos de acercarnos a la tecnología, pero siempre lo haremos desde nuestra cuna analógica como quien aprende una segunda lengua. El acento tarde o temprano te delata.
Y a Alejandro le preocupa esta brecha de comunicación en la escuela de hoy: “Gran parte de la resistencia infanto – juvenil a la enseñanza hoy hegemónica en las escuelas proviene del rechazo de los nativos a quienes quieren enseñarles su propio lenguaje, siendo que hablan el idioma de marras como resultado de haberlo aprendido como segunda lengua.”
Ejemplos como estos hay sobrados: “Como es posible que un chico que se acuerda de 100 nombres distintos de la colección Pokemon no recuerde más que el nombre de un río o dos y durante uno o dos días cuando se le enseña bajo la vieja usanza?”
Y dispara una frase preocupante: “La disyunción es clara: o los inmigrantes digitales aprenden a enseñar distinto, o los nativos digitales deberán retrotraer sus capacidades cognitivas e intelectuales a las que predominaban dos décadas más atrás”.
Un desafío, un alerta roja para todos quienes intentamos acercarnos a las nuevas generaciones desde la escuela, desde los medios o desde la familia.
“Ha llegado la hora de hablar con fluidez la lengua de los nativos digitales sabiendo (nos duela o no, nos enorgullezcamos o no, lo disfrutemos o no) que dentro de 20 o 30 años más quienes les enseñen a nuestros nietos y bisnietos serán ellos también nativos digitales, y allí otra cosa será el cantar. En ese entonces estas discusiones hoy tan controversiales, serán una mera cuestión abstracta”.
Cada página es un momento de reflexión, de datos entrelazados, de referencias sustanciosas que invitan a seguir haciendo clic en el “leer más”.
Por ahora comparto esto… en breve más.