Publicado en el suplemento Amores Nuestros.
Capítulo 8: “Amores Web”. La Voz del Interior.
¡Gracias Magda y Rebeca por la invitación!

"Las grandes ciudades están llenas de soledad. Individuos corren de un lugar a otro intentando sumar horas a sus días atiborrados de actividades.
Sumergidos en la vorágine, los encuentros cotidianos tienden a dificultarse e Internet aparece como la quimera que extiende nuestros ojos y nuestros oídos, nuestro tiempo y nuestro espacio.
Conversaciones, contactos, avatares, relaciones, visitas y estados hacen cada vez más permeables los límites entre lo real y lo virtual, convirtiéndolos claramente en tablas de un mismo escenario. ¿Cuántas horas de nuestra vida real pasamos conectados a redes virtuales? ¿No es esto acaso parte de nuestra realidad?
Claramente las historias de amor 2.0 que aquí se relatan, nacen de un contacto mediado por la tecnología para consumarse en parejas y luego familias. Podrían haberse originado en un bar, en el trabajo, en la facultad o en un cruce casual en una esquina de Córdoba. Aquí Internet es sólo el punto de encuentro en un momento y tiempo determinado, simplemente porque la red es parte de nuestro mundo.
Redes, bibliotecas, conversaciones, bitácoras, pizarras, tribunas y ágoras. La red fue configurando metáforas de espacios mundanos creados, habitados y enriquecidos por personas reales, sus vivencias, sus pensamientos, sus miedos, sus inhibiciones, sus expresiones y sus sentimientos. Tan real como la vida misma.
Desde la vereda del frente, la tecnofobia intenta tapar el sol con una mano, levantando la bandera paranoica de que las pantallas nos convertirán en una especie de androides intocables, asépticos, inhumanizados y solitarios. Reniego de esa idea cuando veo estas y tantas señales de afecto viajar por Internet
posibilitándonos muchas veces al menos estar al tanto, cuando no podemos estar.
Un claro ejemplo de lo anterior son los afectos separados por la distancia: las fronteras se expanden y la red une familias con señales diarias como estas: ¿qué estas haciendo? ¡mirá las fotos de mis vacaciones!, este es el video de los primeros pasos de mi nieto que nació en España, esta noche nos conectamos por Skype: me podés ver y escuchar todo el tiempo que quieras.
Es cierto que el extremo abuso de la tecnología —como todo— nos lleva a lugares oscuros e indeseados, ocultándonos en la impunidad del anonimato de Internet; pero el uso inteligente de las herramientas nos vincula a la posibilidad de eficientizar las tareas, ganar tiempo y por ende calidad de vida.
Seguramente me olvidaría aún de muchos más cumpleaños de mis amigos si Facebook no me los recordara y confieso: en el día de mi aniversario me alegra ver mi muro lleno de saludos y regalos intangibles, y me pregunto ¿tienen menos valor porque no cotizan en el mercado? Prefiero pensar que alguien quiso simplemente saludarme y lo hizo.
Por otra parte, entender a esta nueva generación de nativos digitales sumergida en las pantallas, los celulares y el multitasking, apropiándose de las herramientas tecnológicas con la necesidad imperiosa de publicar cada detalle de sus vidas a modo de “comparto, luego soy” (Gleeson), seguramente nos ayudará a comprender que están haciendo nuestros niños y jóvenes en la red, acompañarlos y aprender junto a ellos.
La red transforma radicalmente la forma en que nos comunicamos con profundos impactos en los ámbitos culturales, profesionales y también personales. Internet está aquí y vino para quedarse, amplificando las voces en el ciberespacio, uniendo puntos, difuminando distancias,
restando soledad"
.